Políticos profesionales, legisladores amateurs

OK! De acuerdo, hablar de la carrera presidencial es entretenido. Material sobra. Especialmente, tras semanas llenas de novedades en los partidos políticos y entre los aspirantes al cargo y tras conocerse los resultados de la última encuesta CEP. En fin, material tenemos para muchas conversaciones de pasillos, almuerzos, intercambio de emails, columnas de opinión, etcétera.
Sin embargo, la política ficción desvía nuestra atención de decisiones políticas que se están tomando a nuestro alrededor que son más importantes que las encuestas. La semana pasada, Chile perdió una gran oportunidad para profesionalizar su poder legislativo. El martes 8 de Julio, la Honorable Cámara de Diputados rechazó una indicación que buscaba intercalar la siguiente frase en nuestra constitución: “El cargo de senador y de diputado es de dedicación exclusiva”. Disculpen mi ingenuidad, pero exigir exclusividad no parece una demanda excesiva hacia aquellas personas que deben definir las reglas de nuestra vida en común.
Sin embargo, 34 diputados votaron en contra de esta indicación. Cantidad que fue suficiente para que no fuese aprobada. Queda deducir que para esos 34 diputados, su trabajo no requiere dedicación exclusiva. Para ellos “ser un Honorable Diputado de la República de Chile” es un trabajo o puede ser un trabajo part-time. Estamos hablando de las mismas personas que interpelan y acusan constitucionalmente a ministros por no hacer su trabajo. Las mismas que están dispuestas a rasgar vestiduras si saben que otros funcionarios públicos han participado en campañas electorales, actos de desagravio u otras actividades ajenas a sus cargos. Las mismas personas que reclaman falta de herramientas para su labor fiscalizadora. Las mismas personas que se quejan por el desequilibrio de poderes con el ejecutivo. Si quiere saber si el diputado de su distrito está entre quienes rechazaron la iniciativa busque el boletín 4716-07 de la Cámara de Diputados en el siguiente link: http://www.camara.cl/vt/votar2.asp?vperiodo=07-2008
Pero no seamos tan críticos. Quizás existieron buenas razones para rechazar la indicación. Por ejemplo, alguien podría sugerir que no ganan lo suficiente. Si es así, yo les pregunto, ¿Cuánto vale su exclusividad? Según señaló un diputado que votó a favor de la indicación, las remuneraciones que reciben los honorables bordean los 25 mil dólares mensuales, es decir, más de 12 millones de pesos por mes. En realidad, la cifra real que reciben es considerablemente menor si consideramos que deben pagar asesores, informes, etcétera. No obstante, aún así, en un país en el que cerca del 75% de los asalariados gana menos de 350 mil pesos, esa remuneración parece ser, digámoslo, razonable. Pero no importa: si es necesario más, que ganen más. Eso sí, con rendición de cuentas y exclusividad. En fin, podrán esgrimirse otras justificaciones para el rechazo de la indicación, pero un sano escepticismo obliga a sospechar que tal rechazo no obedeció a razones, sino a intereses particulares.
Mucho se habla de la necesidad de modernizar el Estado. Pues bien, profesionalizar la labor legislativa es parte de dicha agenda. La especialización que se logra mediante la exclusividad hubiese contribuido a ese fin. Porque seamos claros: nuestros legisladores se quejan, muchas veces con razón, que el ejecutivo no les da tiempo para analizar los proyectos de ley. Sin embargo, no es permisible que alguien que considere su labor como algo part-time se queje de ser mero buzón de las iniciativas presidenciales.
La exclusividad en la labor parlamentaria sólo habría contribuido a un mayor equilibrio de poderes. Además, al mediano plazo hubiese tornado necesario tomarse en serio la inyección de más recursos para asesorías a la labor parlamentaria y motivado un círculo virtuoso de mejoramiento institucional. Pero no, Chile optó por otro camino. Uno que mantiene los incentivos para que nuestros legisladores sean políticos profesionales, pero legisladores amateurs. Triste.

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Capturando el viento

“Jar”
Set in Patagonia, this TV ad is a fable about a boy who captures the wind and puts it to good use. That’s the idea behind GE’s wind turbines that power million of homes every year. Now that’s breathtaking.
Nota: Gracias a las averiguaciones de mi amigo Ape (Tomas Greene), sabemos ahora que parte de este comercial de GE fue filmado cerca de Constitucion (El puente del tren que aparece esta sobre el rio Maule)

Sobre la repeticion de apellidos en el aparato publico

Hace ya bastante tiempo, en 1973, Mark Granovetter mostró que los ejecutivos encontraban sus trabajos principalmente mediante contactos, no en Chile, sino en Boston, USA. Y esa práctica ha sido observada en todo tipo de escenarios, en el sector privado, público, en países desarrollados y en vías de desarrollo desde entonces. La razón es simple: las redes sociales transmiten información, muchas veces de manera más eficiente que los mercados, sobre la calidad de los postulantes y la calidad de los trabajos. No es extraño, por ende, que personas previamente ligadas a través de redes sociales terminen trabajando en los mismos equipos, no sólo en el sector público, sino también en el sector privado. Ahora bien, cuando hay competencia en los mercados, los costos en productividad son controlados porque las empresas deben responder a las exigencias de la alta competencia. En los puestos de Gobierno, en cambio, tal competencia es entre bloques políticos y por ende el impacto que tiene sobre cada individuo es aminorado, permitiendo que haya más espacio para la selección de personas de baja productividad. Por ende, tu preocupación por la repetición de apellidos en aparatos estatales amerita un estudio.

Sin embargo, no es cierto que mejores notas en la universidad necesariamente te capaciten mejor para las labores sensibles de gobierno. En el caso particular de los puestos de confianza, un valor central que se espera de los postulantes es que sean, como su nombre lo indica, de confianza. No te extrañe entonces que se repitan los apellidos, los familiares y los amigos en esos puestos porque los criterios para saber si alguien es de confianza o no son mejor transmitidos por redes sociales que por señales de mercado como títulos universitarios. Por ende cuando observamos un listado de personas en un gobierno, sea chileno o de otro país y vemos en ellas una concentración de personas conectadas socialmente a través de redes sociales ocupando puestos de confianza no podemos saber si eso es eficiente o no con ese simple dato. Mal hacemos entonces en criticarlo sin más análisis. Tampoco es necesariamente cierto que tengamos un mejor entendimiento si a ese dato agregamos otro que contenga los estudios de cada una de esas personas. Aunque, de todas maneras, esa información puede aportar cierto valor, especialmente si las pareamos con las caracteristicas tecnicas del puesto. Por ende, aunque tu intención es loable, cometes un error básico al criticar que cargos de confianza se llenen con personas de confianza y que la selección de esas personas no necesariamente se ajusten a mérito. De hecho, no es tan claro que sea correcto decir que no se ajusten a mérito, si mérito en ese caso significa ser de confianza.

A donde la viste!

Pepe’s Chile es un Blog que cuenta las aventuras de un tal Pepe en Chile. Tiene una seccion de slangs. Una muestra:

¡Adónde la viste!
Literally: Where’d you see that?
Implied meaning: No way!, yeah right! (No te creo)
Example: Mi amigo me dice una mentira, yo le digo: ¡Adónde la viste!

¡Chao pescado!
Literally: bye fish
Implied meaning: See you later, alligator (Hasta luego)
Example: Al salir uno dice: Chao pescado

Tambien tiene una seccion sobre la version chilena del espanhol.

Cuadra y las Euménides

De La Tercera, 22-11-2005
Carlos Franz

Francisco Javier Cuadra dimite de su cargo de rector de la universidad Diego Portales. Antes declara que le ha tocado “la hora de las Erinias”, pero que ya llegarán “las Euménides”. Imagino -con optimismo- a medio Chile desempolvando sus volúmenes de tragedias griegas. Y casi lo aplaudo, desde lejos. He escrito en esta misma columna que la transición -en tanto discusión ética acerca de nuestra historia reciente- ha sido un verdadero “curso de educación cívica continua”. Hay que celebrar la contribución a ese “curso” hecha por el debate en la UDP; y reconocer que su protagonista ha tenido mérito en ello.

Cuadra aludía, naturalmente, a la Orestíada, de Esquilo. La gran trilogía trágica cuyo tema central es la justicia. De regreso de la guerra de Troya el rey Agamenón es asesinado por su mujer, Clytemnestra. Cuando el hijo de ambos, Orestes, se entera, mata a su madre por vengar al padre. El conflicto trágico es total: al matar a su madre el hijo hace justicia; pero también se hace reo de un crimen imperdonable. Allí es donde entran esas mañosas Erinias. Las furias de la venganza, que antes exigieron la muerte de Clytemnestra, ahora persiguen al hijo matricida, enloqueciéndolo de remordimientos.

En la tercera parte y final, llega la hora de las Euménides. Orestes es sometido a juicio por el más alto tribunal de Atenas, el Aerópago, que vota y empata. Orestes -ni inocente, ni culpable- queda libre. Hay sin embargo un secreto: la diosa Atena -patrona de un nuevo orden político para la ciudad- ha “cooptado” a las Erinias: si renuncian a su furia les ofrece un lugar en el nuevo panteón, donde serán veneradas, pero como deidades buenas: Euménides.

Cuadra ha invocado en su ayuda una poderosa simbología, que tiene muchas lecturas (por eso es poderosa). Una es que las Erinias, las furias de la venganza, pueden ser calmadas ofreciéndoles el poder. A cambio de él, sólo tienen que ser buenas y dejar libre a Orestes. Libre y a merced sólo de su conciencia (ya que en estas cosas “éticas” el tribunal no podrá condenarlo ni exculparlo).

Difícil hallar una analogía más sutil -y envenenada- de la transición chilena. Como si nuestro pacto político transicional, que al principio excluyó o limitó la justicia, ahora que esta es más posible, excluyera o limitara la discusión ética y sus consecuencias. Antes se trataba de amnistiar antes de juzgar. Ahora se trataría de olvidar, antes de debatir.

Al identificarse con Orestes, me parece que Cuadra vuelve a cometer un lapsus parecido al que lo llevó a meterse en este problema. Porque no se invocan así no más las tragedias; estas siempre traen consecuencias. Para ser fiel al Orestes clásico, nuestro Orestes chileno debiera imitar su valentía. Orestes reconoce su falta, no cae en la inelegancia de negar lo que sabía. Pero es incluso más corajudo: justifica su culpa diciendo -como buena tragedia- que era inevitable, que venía de antiguo, que lo mandaban los dioses. Con ello lleva la discusión hasta el fondo de la herida histórica. Y posibilita que interroguemos incluso a esos “dioses”, que lo mandaron.

Más importante aún, el Orestes ateniense no sólo reconoce su culpa, sino que la expía. Las furias repiten: “sólo el sufrimiento hace sabio al hombre” (la sabiduría sin sufrimiento es vana erudición). Por eso, antes de entregarle su caso a la justicia, Orestes parte al exilio y, según una leyenda, enloquecido de remordimientos, termina por comerse un dedo. (Freud extrajo interesantes conclusiones de esta castración simbólica. Me dicen que por ahora Cuadra usa bastón. No alcanzo a sacar conclusiones.)

Una causa posible de esa discrepancia entre el Orestes heleno y su émulo chileno, puede venir de la conducta de su “padre”. Agamenón fue un líder heroico, “pulgada por pulgada un rey”. El antiguo jefe de nuestro Orestes del Mapocho, en cambio, se ha escondido en un locura indigna ya no de un rey, sino de un bufón. Ese ejemplo no da para tragedias, apenas para farsas.

Al final, las Erinias sugieren otra forma de aplacarlas y transformarlas en Euménides (muy distinta a una farsa). No sé si Cuadra habrá leído bien este pasaje: “Cuando el corazón es bueno, de él proceden las bendiciones por las que ha rogado”.