I have a dream


Una joya, el texto y el audio del discurso de Martin Luther King conocido como “I have a Dream”

“…I have a dream that one day this nation will rise up and live out the true meaning of its creed: ‘We hold these truths to be self-evident, that all men are created equal.’

I have a dream that one day on the red hills of Georgia, the sons of former slaves and the sons of former slave owners will be able to sit down together at the table of brotherhood….”

THIEME: Freak, Valiente o Renegado?

Dificil de calificar

Entrevista al Fundador de Patria y Libertad, ROBERTO THIEME, en La NacionLa Nación

Claudio R. Salinas/ Hans Stange

-El año pasado, a propósito del Informe Valech, usted señaló que los civiles que colaboraron con el régimen militar debían también pedir perdón.

-Mantengo la opinión respecto de los civiles del régimen que no han pedido perdón. Todos esos señores, como Sergio Díez, Sergio Fernández, Jovino Novoa, que ocuparon cargos en la dictadura y sabían lo que pasaba, se han lavado las manos.

-¿Son los que ahora están instalados en el poder?

-Sí, pero no sólo ellos. A Jaime Guzmán se le ha hecho un lavado de imagen, a pesar de que fue el inspirador de Pinochet en lo económico y en lo político. Está el informe que envía a la Junta, donde señalaba que esto el Gobierno militar, no debía ser una “dictablanda”, sino una dictadura. De ahí vino la Caravana de la Muerte. Él fue parte del proyecto de Patria y Libertad, pero su impronta católico-franquista chocó con la perspectiva desarrollista de Pablo Rodríguez, quien era de extracción radical. Guzmán abandonó tempranamente el proyecto y con él se fue lo que Patria y Libertad tenía de derecha, y el movimiento dio un giro hacia el nacionalismo corporativista.

-¿Quiere decir que Patria y Libertad no fue un movimiento de extrema derecha?

-La derecha hizo con Patria y Libertad lo mismo que hizo con los militares: los usó y luego los desechó. Hoy, los militares son culpados por las violaciones a los derechos humanos y los civiles gremialistas neoliberales salen libres de polvo y paja. Tampoco caen los altos mandos que estuvieron vinculados a los gremialistas y a Estados Unidos.

-Pero Pablo Rodríguez es hoy el abogado de Pinochet.

-No voy a hablar de Pablo Rodríguez. Prefiero quedarme con el Pablo de juventud.

-¿Se considera un relegado de la dictadura?

-La derecha no nos quería. Tuvimos problemas con el señor Jarpa y el señor Díez. Les servimos por el hecho de tomarnos la calle. Invertí mis 20 mejores años en la política chilena y salí derrotado. Fuimos los primeros vencidos de la dictadura, pasé de héroe a villano; pero lo nuestro es un jardín de rosas en relación a lo que pagó la izquierda.

-Patria y Libertad, que era nacionalista, recibió también dinero de la CIA, como otros golpistas.

-Recibimos dinero de la CIA, pero en esa época no lo sabíamos. Creíamos que eran platas empresariales, porque se canalizaban a través de “El Mercurio” y la Sofofa. No se olviden que Orlando Sáenz fue miembro de la directiva política de Patria y Libertad.

-Y luego, muchos de Patria y Libertad fueron reclutados por los servicios de inteligencia.

-Sí, muchos de los de Patria y Libertad fueron cooptados por la DINA. Digo cooptados porque el rumbo que tomó la dictadura no tenía nada que ver con nuestro proyecto de sociedad.

-Pero Patria y Libertad fue un movimiento de choque, sin una gran línea programática, sino más bien instrumental.

-Me ofende intelectualmente que se diga que Patria y Libertad era un movimiento de choque o “el MIR de la derecha”. Teníamos un proyecto programático: neocorporativista, nacionalista, un desarrollismo cívico-militar.

-¿Cuándo comenzó su distanciamiento con el Gobierno militar?

-Mi disidencia con la dictadura comienza en abril de 1975, cuando se aplica la política de shock neoliberal, cuando se deja a un lado la declaración de principios de la Junta. Y luego, en 1976, con el asesinato de Orlando Letelier. A partir de ahí fui un profundo opositor a la dictadura. Meses después envié una carta a los altos mandos. En cierto modo, yo seguí el mismo periplo de la Iglesia Católica y la Democracia Cristiana.

-¿Y qué piensa hoy del Gobierno de la Unidad Popular?

-Con la UP me pasan cosas contradictorias. Coincidíamos en el diagnóstico sobre el subdesarrollo del país, en la opción por nacionalizar el cobre, la banca y el gran capital. En lo que discrepamos profundamente era en el manejo de la política internacional: en un contexto de guerra fría, la “vía al socialismo” de Allende significaba alinear al país con el comunismo internacional, lo que chocaba con nuestra postura nacionalista. Pero en el fondo ambos éramos profundamente anticapitalistas.

-¿Qué opinión tiene hoy de Augusto Pinochet?

-Pinochet es la expresión máxima de la traición a un movimiento cívico-militar que terminó con el régimen de Allende con el apoyo del centro y la derecha.

-¿En ese movimiento estaba inserto Patria y Libertad?

-Así es. No podemos eludir la responsabilidad política del golpe. Al menos personalmente asumo mi responsabilidad.

-¿Incluso si es llamado por los tribunales?

-Sí, también.

-¿Cuáles son sus vínculos con la familia Pinochet?

-Mire, en el año 1981 participé en un movimiento nacionalista en el sur, que tenía vínculos con Gustavo Leigh y con Tucapel Jiménez, para derrocar a Pinochet, pero Tucapel fue asesinado y el tema se acabó allí. Yo me fui en autoexilio a Miami entre 1983 y 1994. Allí me buscó Lucía Pinochet, para conversar de algunas cosas sobre esos años. Ése fue mi único vínculo con la familia del dictador.

-¿Y tampoco mantiene vínculos con la derecha?

-No con los que hoy cogobiernan junto a la Concertación a través de poderes fácticos. Y esos poderes los medios, las Fuerzas Armadas, la Iglesia, los grupos económicos y yo agregaría a Estados Unidos son los que, en verdad, gobiernan. Pregúntese usted cómo es que el 4% del PIB se los llevan las Fuerzas Armadas, y no había plata para implementar completo el Auge. Cómo es posible que un ex CNI quiera acceder a la Comandancia del Ejército. ¿Por qué Lagos no pudo remover el sistema binominal? El Presidente Lagos es inteligente, sabe que la idea de una república institucional está cooptada por estos poderes fácticos.

-Entonces, ¿cree que nada va a cambiar el modelo heredado de Pinochet?

-Al menos con Bachelet no, pues ella ya está cooptada. En Estados Unidos ya se reunió con Rockefeller, ya presentó sus credenciales. Ella no va a cambiar nada, ni a democratizar nada, ni va a poder modificar el modelo económico.

-El modelo económico es el producto de la dictadura con el que más disenso tiene, al parecer.

-Cuando se discute sobre el modelo económico se omite siempre el “documento de los quince”, un grupo de parlamentarios de la misma Concertación a los cuales les cayeron encima los poderes fácticos. Ellos demostraron que el modelo exportador está agotado, pero no hay voluntad fáctica para cambiarlo.

-¿Y hoy por quién vota?

-El camino de un Patria y Libertad puro, nacionalista y corporativista habría sido el Partido Humanista. Yo no voto, pero si lo hiciera votaría, por Hirsch, porque quiere cambiar el modelo económico, nacionalizar los recursos. De todas formas, no estoy inscrito. No voy a votar hasta que esta gente se vaya.

Cuadra y las Euménides

De La Tercera, 22-11-2005
Carlos Franz

Francisco Javier Cuadra dimite de su cargo de rector de la universidad Diego Portales. Antes declara que le ha tocado “la hora de las Erinias”, pero que ya llegarán “las Euménides”. Imagino -con optimismo- a medio Chile desempolvando sus volúmenes de tragedias griegas. Y casi lo aplaudo, desde lejos. He escrito en esta misma columna que la transición -en tanto discusión ética acerca de nuestra historia reciente- ha sido un verdadero “curso de educación cívica continua”. Hay que celebrar la contribución a ese “curso” hecha por el debate en la UDP; y reconocer que su protagonista ha tenido mérito en ello.

Cuadra aludía, naturalmente, a la Orestíada, de Esquilo. La gran trilogía trágica cuyo tema central es la justicia. De regreso de la guerra de Troya el rey Agamenón es asesinado por su mujer, Clytemnestra. Cuando el hijo de ambos, Orestes, se entera, mata a su madre por vengar al padre. El conflicto trágico es total: al matar a su madre el hijo hace justicia; pero también se hace reo de un crimen imperdonable. Allí es donde entran esas mañosas Erinias. Las furias de la venganza, que antes exigieron la muerte de Clytemnestra, ahora persiguen al hijo matricida, enloqueciéndolo de remordimientos.

En la tercera parte y final, llega la hora de las Euménides. Orestes es sometido a juicio por el más alto tribunal de Atenas, el Aerópago, que vota y empata. Orestes -ni inocente, ni culpable- queda libre. Hay sin embargo un secreto: la diosa Atena -patrona de un nuevo orden político para la ciudad- ha “cooptado” a las Erinias: si renuncian a su furia les ofrece un lugar en el nuevo panteón, donde serán veneradas, pero como deidades buenas: Euménides.

Cuadra ha invocado en su ayuda una poderosa simbología, que tiene muchas lecturas (por eso es poderosa). Una es que las Erinias, las furias de la venganza, pueden ser calmadas ofreciéndoles el poder. A cambio de él, sólo tienen que ser buenas y dejar libre a Orestes. Libre y a merced sólo de su conciencia (ya que en estas cosas “éticas” el tribunal no podrá condenarlo ni exculparlo).

Difícil hallar una analogía más sutil -y envenenada- de la transición chilena. Como si nuestro pacto político transicional, que al principio excluyó o limitó la justicia, ahora que esta es más posible, excluyera o limitara la discusión ética y sus consecuencias. Antes se trataba de amnistiar antes de juzgar. Ahora se trataría de olvidar, antes de debatir.

Al identificarse con Orestes, me parece que Cuadra vuelve a cometer un lapsus parecido al que lo llevó a meterse en este problema. Porque no se invocan así no más las tragedias; estas siempre traen consecuencias. Para ser fiel al Orestes clásico, nuestro Orestes chileno debiera imitar su valentía. Orestes reconoce su falta, no cae en la inelegancia de negar lo que sabía. Pero es incluso más corajudo: justifica su culpa diciendo -como buena tragedia- que era inevitable, que venía de antiguo, que lo mandaban los dioses. Con ello lleva la discusión hasta el fondo de la herida histórica. Y posibilita que interroguemos incluso a esos “dioses”, que lo mandaron.

Más importante aún, el Orestes ateniense no sólo reconoce su culpa, sino que la expía. Las furias repiten: “sólo el sufrimiento hace sabio al hombre” (la sabiduría sin sufrimiento es vana erudición). Por eso, antes de entregarle su caso a la justicia, Orestes parte al exilio y, según una leyenda, enloquecido de remordimientos, termina por comerse un dedo. (Freud extrajo interesantes conclusiones de esta castración simbólica. Me dicen que por ahora Cuadra usa bastón. No alcanzo a sacar conclusiones.)

Una causa posible de esa discrepancia entre el Orestes heleno y su émulo chileno, puede venir de la conducta de su “padre”. Agamenón fue un líder heroico, “pulgada por pulgada un rey”. El antiguo jefe de nuestro Orestes del Mapocho, en cambio, se ha escondido en un locura indigna ya no de un rey, sino de un bufón. Ese ejemplo no da para tragedias, apenas para farsas.

Al final, las Erinias sugieren otra forma de aplacarlas y transformarlas en Euménides (muy distinta a una farsa). No sé si Cuadra habrá leído bien este pasaje: “Cuando el corazón es bueno, de él proceden las bendiciones por las que ha rogado”.

No me acuerdo

Parte del Interrogatorio a Pinochet, segun La Tercera
Escrito por Hector Cossio
(link)

¿Es efectivo que sólo se designó en comisión de servicio a la Dina al coronel de Ejército Manuel Contreras Sepúlveda a fin de que éste se desempeñara como director ejecutivo de dicha institución?

No me acuerdo.

¿Es efectivo que Contreras le rendía en forma exclusiva cuentas de todas las actividades de la Dina?

No me acuerdo, pero muchas veces había que sacarle con tirabuzón la información, porque no decía nada o mentía. Pero de lo cual no me acuerdo.

¿Es efectivo que tuvo conocimiento que en los cuarteles de la Dina se aplicaban torturas o apremios ilegítimos a detenidos para obtener infomación que permitiera la detención de las cúpulas del MIR y de los partidos políticos opositores?

No me acuerdo. Si no sabían que había tortura, porque yo lo prohibí. Muchas veces hice aplicar esas disposiciones que deben estar por ahí.

¿Es efectivo que en calidad de comandante en jefe del Ejército mantuvo el mando de la guerra antisubversiva y que le correspondía decidir en forma exclusiva si procedía la detención, liberación o mantención de la privación de libertad de las personas detenidas conforme a las propuestas del director de la Dina pudiendo ser su destino su eliminación en un fosa común o clandestina o arrojados al mar con ayuda de funcionarios de Comando Aéreo del Ejército?

No me acuerdo…

(Y UN LARGO ETCETERA)